Cuidas todo lo que tu cliente toca
Menos lo que tu cliente lee
Y lo que lees es lo que decide si lo acaba tocando.
Y cuanto menos lo cuidas
Mejor para otro.
Dime, ¿te ocurre algo así?
Apruebas correos que no te gustan porque hay que mandarlos hoy. Ya sabes «Venga, lo dejamos así. Pero tenemos qeu dejar de hacer siempre lo mismo»
«Esta semana sí que mando, como mínimo, dos correos» Ya ha perdido toda la credibilidad:
La persona que te lleva los correos también te lleva las redes y las fichas de producto y la atención al cliente. Y la criatura lo hace lo mejor que puede.
«Nos juntamos el equipo para dar ideas. Pero al final hay que ejecutarlas» Hay actitud, pero cojeas en el cómo y el cuándo.
Pides que te lo pasen para echarle un vistazo antes de enviar pero acabas reescribiéndolo entero a las once de la noche.
Cuidas la caja, el empaquetado. Incluso le añades una terjetita dentro que se ve de categoría. Pero el correo de «gracias por tu compra» lo manda Shopify como le da la gana.
Dedicas muchos meses al producto porque es lo que te gusta, pero se te atraganta pensar otras formas de enseñarlo y venderlo.
Empiezas correos disculpándote. Como si el cliente te estuviera haciendo un favor a ti. «Solo te escribo para avisarte de que...»
Envías un descuento porque no conoces otra manera para que la gente compre y dices «Aprovecha. El stock es muy limitado»
El cliente mira y remira. Y pospone la compra porque lo único que recibe de tu parte es un correo con frases del palo: « Sólo podemos aguantar tu carrito 10 minutos más»
Montaste los flujos esos de los que habla todo el mundo y aquello no rasca ni el dinero que pague la herramienta
«Y si añadimos un 10% extra solo el fin de semana» es la pregunta estrella que siempre sale cuando el stock se atasca
Cuando no sabes qué mandar, miras lo que manda el vecino que está donde te gustaría estar. Y acabas mandando lo mismo una semana después.
Hay otras marcas, con peor producto que la tuya. Pero tienen el doble o el triple de impacto. Y seguramente de ventas.
Si entendiste lo que estoy diciendo, esto es un servicio de ventas por correo muy fácil de entender. Si no sabes o no te reconoces en nada de lo de arriba, por el amor de Dios, no toques nada.
Así pinta la cosa.
Ahora en marketing hay que conectar con la gente, dicen.
Formas una especie de peña todos juntos.
Pero hay algo todavía más cierto.
La IA es lo más relevante que le ha pasado al mundo después de la Cruzcampo y la aparición de internet. Además por ese orden.
Pero algo valioso puesto en manos de la masa, pierde valor y se desgasta.
Una forma de hacer que algo percibido como insulso y mediocre, se perciba como algo realmente valioso y venderlo sin que te discutan el precio, es vender lo mismo sin que se pueda comparar.
La amplia mayoría perfecciona todo lo que el cliente toca. Y no lo que el cliente lee.
Por eso, las marcas que por pequeñas que parezcan, consiguen adelantarse al resto, son las que contratan servicios muy específicos y muy puntuales para atajar un problema concreto.
Lo sé porque hoy me contratan para eso. Esas marcas con las que trabajo me pagan para que les organice y rescontruya eficazmente su forma de vender por correo.
Algunas no tenían nada y otras tenían un carajal mu´gordo.
Lo que pagan esas marcas no son los correos. Ni el diseño. Ni ahorrarse tiempo ni pagar más dinero. Nunca contrataría nada que me vendiera eso.
Manejar Klaviyo o la herramienta no es el problema, entiéndeme.
Cualquiera que sea capaz de no mezclar el blanco con el negro en una lavadora puede atreverse.
Pero aun así, pagan.
Esos empresarios invierten dinero para que su marca acceda y cuente con el criterio de alguien que ha filtrado, constrastado y comprobado uno a uno los correos y ofertas de más de 40 marcas diferentes.
Y que todos los meses aplica y adapta el mismo criterio sobre miles de clientes de marcas reales.
Lo hacen asó porque el riesgo y el coste de seguir cometiendo los mismos errores es sustancialmente mayor al precio de afrontarlo. Así evitan que algo se llegue a joder justo en el momento menos oportuno.
Llámese Navidad, Black Friday o el día de la fiesta loca de Villapene (Jaén)
Y para evitarlo, ofrezco esto:
Un servicio para limpiar y reconstruir tu forma de vender por correo.
A medida, aplicado a tu mercado haciendo que el nuevo enfoque de cómo comunicar el valor de lo que vendes consiga desbloquear nuevas oportunidades comerciales de suscriptores que nunca te han comprado y que otros te compren más veces.
Funciona así:
35 días, de principio a fin.
El día que acaba lo marca el día
que empieza.
Es un servicio donde yo, personalmente, remango y trabajo con tu marca donde lo primero que hago es saber cómo está la cosa por dentro.
Qué vendes, a quién, si hay posicionamiento, si no. Qué correos mandas, qué falta, qué sobra y qué se mantiene. Cuántos clientes hay realmente y cuánto tardan en comprar. Con números, razones y una solución para cada cosa que necesite solucionarse.
Con el mismo criterio que aplico todos los meses sobre los miles de clientes de las marcas con las que trabajo y por el mismo que pagan ellas.
El día 35, lo que hay es tuyo. Yo termino y tú explotas la estructura nueva a todo lo que de.
Eso significa que si empiezas en noviembre, el Black Friday te pilla con la casa a medio pintar.
Las razones que tengas para pensar si esto le sirve o no a tu negocio son tuyas y no me debes ninguna explicación.
Algunas cosas que toca el servicio:
Ver e identificar quién entra en la marca, cómo y qué intención lleva. Si es la de comprar o la de jugar a los fantasmas. Y cómo elegir el momento más rentable para que le llegue el siguiente correo.
Qué se le dice al que lleva días metido y sacando cosas del carro para que deje el dinerito. Método sin dar pena con frases del tipo: «Podemos aguantar tu pedido 10 min más»
Agradece la compra de forma honesta y elegante. Aumentando las probabilidades de que compre otra vez en menos de 5 días.
Cómo enfocar la urgencia y la escasez con profesionalidad y criterio. «Aprovecha» «Es muy limitado» Así no.
Identificar al aue te ha comprado una, dos o tres veces y por qué no pueden recibir el mismo correo que alguien recién llegado.
Por qué el volumen no siempre es más. Establecer los criterios para identificar a los desinteresados. Cuesta dinero si no lo haces.
Cómo empezar los correos sin pedir perdón.
Duración de cada proceso de venta en los flujos. Alargarlo es beneficioso para la tesorería de tu marca. Siempre que sepas qué decir y cuándo.
Valoración de otros formatos de otros incentivos para conseguir registros de compradores realmente interesados. Sin recurrir a un descuento como todo el mundo.
Si lo que mandas llega a la bandeja de entrada o se queda por el camino. Ojito con las llamadas Listas Negras y cómo evitarlas
A los 35 días, tu marca tiene los recursos para cubrir y responder a cada movimiento de los clientes con la autoridad que da no parecerse a absolutamente a nadie.
Información con la que no cuentas
Esto es un servicio de ventas por correo en el que lo primero que miro es precisamente ningún correo.
En su lugar, me fijo en lo que vendes, a quién y por cuánto.
La razón de hacerlo así es porque un correo trabaja sobre lo que hay. Nunca al revés. Coge un motivo que el cliente ya tenía, lo agita, lo multiplica y le enseña donde se paga.
Lo que no hace es inventarlo. Si tu producto no lo quiere nadie, si lo quiere pero no a ese precio o si tu a tu web no entra la gente suficiente a mirarlo, no hay correo que lo arregle.
Por eso no voy a decir cuánto más vas a vender. Ni un porcentaje, ni un múltiplo, ni nada que sea una barbaridad para que confíes o compres jugando con esas cosas.
Lo que si te digo es lo que veo. Si tu oferta se puede mejorar para que no tengas de descontar dinero, te lo diré. Si hay algo que yo no tocaría, también te lo diré. Y si al mirarlo creo que no te puedo ayudar, te lo haré saber antes de que ambos invirtamos tiempo de más en este asunto.
Como te he dicho, esto no va de tener los «7 flujos que son un lujo» ni de segmentar siguiendo una checklist como si todo el mundo vendiera lo mismo.
Entiendo que sea lo que escucha ahí fuera. Pero aquí no.
En concreto, voy a ser pesado con tu oferta y con lo que regalas. Tan pesado que durante los 35 días vas querer mandarme a hacer puñetas. Pero gracias a ello, obtendrás mejores resultados, abrirás puertas que pensabas que siempre estarían cerradas para ti, y en última instancia cerrarás más ventas.
Si contratas
A partir de 1.800€ +IVA
Se abona siempre antes de empezar aunque te daré la opción de fraccionar el pago.
Eso lo detallo más adelante.
El precio final se fija cuando tengo en cuenta las variedades, productos o categorías que vendas. Lo que suba te lo diré en un correo de dos líneas antes de empezar.
No hay ofertas, ni Black, ni descuentos raros por el cumpleaños de nadie. Tampoco propuestas ni presupuestos a medida por que alguien considere que su marca es muy pequeña.
Mi servicio requiere una alta involucración en tu negocio, tu marca y tu producto hasta conocerlo incluso mejor que tú mismo. Por esta razón trabajo con tres marcas a la vez.
–¿Cuántas?
Tres.
Algunos pensarán que es una estrategia de marketing. De las que tienen escasez y esas cosas. Pero ante este tipo de situaciones, mi recomendación, por lo que tu más quieras, es que no entres a debatir con nadie una cuestión de sentido común.
¿Cómo se entra al servicio?
Aquí abajo hay un botón. Un botón rojo.
Ese botón lleva a un formulario de solo dos minutos de trabajo. Cuando lo rellenes, me llegará y lo miraré.
Durante las 48 horas siguientes, no más, veré tu web, los correos que mandas, lo que vendes y cogeré información sobre tu negocio.
Después te escribiré por email para hacerte alguna pregunta si no me queda claro algo de tu marca. En esos emails, me podrás responder con todo lujo de detalle y extenderte lo que necesites.
En caso de que algo no me encaje o directamente vea que no soy la mejor opción para tu caso, te lo digo en eso correo y ahí se queda la cosa.
En caso de que si, cuando tenga la suficiente claridad de que puedo ayudarte, te eniaré la confirmación y el precio final. El tuyo, el que sale de lo que vendes y de lo que haya que desenredar.
Te indicaré las opciones de pago que puedo ofrecer y tu elegirás la que mejor te encaje en ese momento.
Hasta entonces, toda la comunicación la haremos por email. Tanto para mi como para ti es más cómodo que una llamada donde haya más tensión que un cangrejo en un cubo y de esta forma puedes pensar mejor las respuestas a lo que necesite preguntarte.
Cuando todo este claro, en el correo previo al pago si tendrás una propuesta de un día y una hora para hablar veinte o treinta minutos.
Reservar esa cita cuesta 50€.
Si te surge algo hasta 5 horas antes, mueves la cita en el mismo calendario y aquí no ha pasado nada. Si llega el momento de la llamada y empiezan a sonar los búhos en mi casa, los 50€ me los quedaré y los utilizaré para comprar una botella de Manzanilla de Sanlúcar.
Así al menos paso el mal rato de que me dejen colgado.
Seguramente, este no será tu caso, pero así evito a gente con muy mala leche que hace perder el tiempo de los demás. Probablemente sea alguien que también pierda el suyo.
No te preocupes. En la amplia mayoría de seres humanos normales, la reserva se devuelve automáticamente por STRIPE tras la llamadas. Y se devuelve en cualquier caso, se haya o no se haya cerrado el negocio.
A esa llamadas vienes tú, el que manda en la marca. Si en tu sitio se pone otro, sin capacidad y autoridad para cerrar, no la hacemos.
La llamada, no es para venderte. El precio ya lo sabes y el sericio que necesitas también. Así que no hay ningua propuesta que ver más allá de nosotros dos. Esta llamada la ofrezco porque puede ser que cuando me conozcas te parezca un gilipollas, alguien con poco glamour o simplemente no te guste la gente de Cádiz como para trabajar juntos.
Si te ocurre algo de eso, por mi parte no habrá ningún problema en que no trabajemos juntos, como tampoco los tendré yo si no me gusta lo que escucho.
En caso de que finalmente cerremos, en cuanto termine la llamada te envío un enlace para que puedas pagar. Haces el pago, te emito la factura y al día siguiente comienza el día 1 de los 35.
Si lo dejas para la semana que viene, la fecha se mueve una semana. No la muevo yo.
Todo es bien sencillo.
Querer, hablar, cerrar, pagar y currar. Nada mñas.